• Un único Dios ISBN 9789873324383, y El observador ISBN 9789873324376
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El genesis y la ciencia

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La biblia y el pueblo elegido

El Exodo


El Exodo, la salida de los hebreos de Egipto
Finalmente, el pueblo israelita sale de Egipto.
Habían estado allí cuatrocientos treinta años, exactos.
Al partir eran seiscientos mil. Recordemos que al entrar a Egipto eran sólo setenta (70).
Lo que Dios le había dicho a Abraham se había cumplido.
Ahora Él los libera de la opresión de Egipto, donde los había hecho crecer y multiplicarse. Ahora, además de salir de allí como un pueblo numeroso, se llevaban todo el oro y la plata de Egipto, ya que Dios había hecho que los egipcios le regalasen todos los objetos de oro y plata a los israelitas.
Así que Egipto queda, desolado, pobre y destruido anímicamente, sus niños habían muerto. Las diez plagas habían sido tremendamente devastadoras.
¿Cómo se vería esto desde afuera?, ¿desde los otros pueblo de alrededor? Porque había otros pueblos en la región, que eran testigos atónitos de lo que ocurría.
Cuando leemos la Biblia, nos da la impresión de que están solos, los israelitas y los egipcios, y que no hay nadie más, pero no es así. Allí hay mucha gente, mucha gente que mira lo que pasa, mucha gente que comenta, mucha gente que ha empezado a descartar sus ídolos de piedra, mucha gente que ha adoptado a Yahveh, el dios de los israelitas.
Y eso que esto recién empezaba...

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La marcha de los hebreos por el desierto


Les aseguro que esta caminata no fue un paseo...

Llevaban quince días en el desierto, y ya habían tenido problemas con el agua, y se inició la perorata, la dudas y los reclamos: "Partieron de Elim, y toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elim y el Sinaí, el día quince del segundo mes después de su salida del país de Egipto. Toda la comunidad de los israelitas empezó a murmurar contra Moisés y Aarón en el desierto. Los israelitas les decían: "¡Ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahveh en la tierra de Egipto cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta hartarnos! Vosotros nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea". Yahveh dijo a Moisés: "Mira, yo haré llover sobre vosotros pan del cielo; el pueblo saldrá a recoger cada día la porción diaria; así le pondré a prueba para ver si anda o no según mi ley. Mas el día sexto, cuando preparen lo que hayan traído, la ración será doble que la de los demás días". Dijeron, pues, Moisés y Aarón a toda la comunidad de los israelitas: "Esta tarde sabréis que es Yahveh quien os ha sacado del país de Egipto; y por la mañana veréis la gloria de Yahveh. Porque ha oído vuestras murmuraciones contra Yahveh; pues ¿qué somos nosotros para que murmuréis contra nosotros?" Y añadió Moisés: "Yahveh os dará esta tarde carne para comer, y por la mañana pan en abundancia; porque Yahveh ha oído vuestras murmuraciones contra él; pues ¿qué somos nosotros? No van contra nosotros vuestras murmuraciones, sino contra Yahveh". Dijo entonces Moisés a Aarón: "Ordena a toda la comunidad de los israelitas: Acercaos a Yahveh, pues él ha oído vuestras murmuraciones". Aún estaba hablando Aarón a toda la comunidad de los israelitas, cuando ellos miraron hacia el desierto, y he aquí que la gloria de Yahveh se apareció en forma de nube. Y Yahveh habló a Moisés, diciendo: "He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles: Al atardecer comeréis carne y por la mañana os hartaréis de pan; y así sabréis que yo soy Yahveh, vuestro Dios". Aquella misma tarde vinieron las codornices y cubrieron el campamento; y por la mañana había una capa de rocío en torno al campamento. Y al evaporarse la capa de rocío apareció sobre el suelo del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha de la tierra. Cuando los israelitas la vieron, se decían unos a otros: "¿Qué es esto?" Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: "Este es el pan que Yahveh os da por alimento. He aquí lo que manda Yahveh: Que cada uno recoja cuanto necesite para comer, un gomor por cabeza, según el número de los miembros de vuestra familia; cada uno recogerá para la gente de su tienda"." (Éxodo 15:1-17).

Dios les daba la comida, les enviaba codornices para abastecerlos de carne, y maná para que tuvieran pan. El maná consistía en semillas que aparecían en el rocío de la mañana. Este alimento, no podía guardarse de un día para el otro, lo tenían que comer en el día, porque se pudría inmediatamente; excepto los viernes, en que la ración que recibían era doble y lo que les quedaba se conservaba comestible hasta el sábado.
Los israelitas se alimentaron del maná durante los cuarenta años que duró la marcha en el desierto.

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El mar se divide y se salva Israel


"El mar se divide y se salva Israel.
Dijo Yahveh a Moisés: "¿Por qué sigues clamando a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas entren en medio del mar a pie enjuto. Que yo voy a endurecer el corazón de los egipcios para que los persigan, y me cubriré de gloria a costa de Faraón y de todo su ejército, de sus carros y de los guerreros de los carros. Sabrán los egipcios que yo soy Yahveh, cuando me haya cubierto de gloria a costa de Faraón, de sus carros y de sus jinetes. Se puso en marcha el Ángel de Yahveh que iba al frente del ejército de Israel, y pasó a retaguardia. También la columna de nube de delante se desplazó de allí y se colocó detrás, poniéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran trabar contacto unos con otros en toda la noche. Moisés extendió su mano sobre el mar, y Yahveh hizo soplar durante toda la noche un fuerte viento del Este que secó el mar, y se dividieron las aguas. Los israelitas entraron en medio del mar a pie enjuto, mientras que las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. Los egipcios se lanzaron en su persecución, entrando tras ellos, en medio del mar, todos los caballos de Faraón, y los carros con sus guerreros. Llegada la vigilia matutina, miró Yahveh desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio. Trastornó las ruedas de sus carros, que no podían avanzar sino con gran dificultad...

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Batalla contra Amalec


"Vinieron los amalecitas y atacaron a Israel en Refidim. Moisés dijo a Josué : "Elígete algunos hombres, y sal mañana a combatir contra Amalec. Yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano". Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a combatir contra Amalec. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte. Y sucedió que, mientras Moisés tenía alzadas las manos, prevalecía Israel; pero cuando las bajaba, prevalecía Amalec. Se le cansaron las manos a Moisés, y entonces ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo; él se sentó sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían las manos, uno a un lado y otro al otro. Y así resistieron sus manos hasta la puesta del sol. Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada. Yahveh dijo Moisés: "Escribe esto en un libro para que sirva de recuerdo, y haz saber a Josué que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo de los cielos". Después edificó Moisés un altar, al que puso por nombre Yahveh Nissí diciendo: "La bandera de Yahveh en la mano; Yahveh está en guerra con Amalec de generación en generación"." (Éxodo 17:8-16)

Analicemos un poco la situación. Éste es el primer pueblo que se ve amenazado por los israelitas, y, antes de que ellos realicen alguna acción bélica, los atacan.
¿Por qué los atacan?
Seguramente los amalecitas tendrían alguna razón para temer a Yahveh, por algo fueron al encuentro de los israelitas para enfrentarlos.
Aquí advertimos dos cosas, por un lado ya vemos a "los otros", los otros pueblos, que observan y toman recaudos: "Los israelitas vienen con Yahveh ¡¿qué vamos a hacer?!".
Por otro, contemplamos a Dios que deja bien en claro que es Él quien vence a los amalecitas y no el pueblo de Israel. No quiere que los israelitas crean que son ellos los poderosos, sabe que este pueblo, su pueblo elegido, tiene una memoria corta, y que enseguida se olvida de las proezas que realiza su Dios. Está seguro de que si no mantiene fresca en su mente, la mente de los israelitas, la sensación de que sin Yahveh no son nadie, ellos van a creer que todas las hazañas que realizó Dios, las hicieron ellos.

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Las leyes - El decalogo


LAS LEYES. "Estábamos tan bien en Egipto."
La alianza
"Al tercer mes después de la salida de Egipto, ese mismo día, llegaron los hijos de Israel al desierto de Sinaí. Partieron de Refidim, y al llegar al desierto de Sinaí acamparon en el desierto. Allí acampó Israel frente al monte. Moisés subió hacia Dios. Yahveh le llamó desde el monte, y le dijo: "Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel: "Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa". Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel". Fue, pues, Moisés y convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas palabras que Yahveh le había mandado. Todo el pueblo a una respondió diciendo: "Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh". Y Moisés llevó a Yahveh la respuesta del pueblo. Dijo Yahveh a Moisés: "Mira: Voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo me oiga hablar contigo, y así te dé crédito para siempre". Y Moisés refirió a Yahveh las palabras del pueblo." (Éxodo 19:1-8)...

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Dios le da leyes al pueblo de Israel, a traves de Moises


Dios le da leyes al pueblo de Israel, a través de Moisés
"Dijo Yahveh a Moisés: Así dirás a los israelitas: Vosotros mismos habéis visto que os he hablado desde el cielo. No haréis junto a mí dioses de plata, ni os haréis dioses de oro." (Éxodo 20:22-24)
Vemos aquí, nuevamente, la importancia de terminar con la adoración a otros dioses.
Luego, se enumeran leyes de todo tipo: cómo tratar a los esclavos, cómo actuar ante este conflicto o ante este otro, qué hacer con los robos, los accidentes, y muchas otras cuestiones.
Un código civil y penal muy resumido de temas básicos y claves en la vida de esta gente para ese momento.
Está claro que el nivel de atraso de la humanidad en ese tiempo era muy notorio. La pena de muerte estaba a la orden del día.
Me imagino que no sería fácil mantener quietas a estas personas. Si la amenaza no era grande no se detendrían, aún así no se detenían. Basta con percatarnos que, aunque podían ver delante de ellos una manifestación de poder tal como la columna de fuego de Dios, ellos igual protestaban, igual hacían lo que estaba explícitamente prohibido, como crear ídolos de otros dioses, o intentar volver a Egipto porque "allá estábamos mejor"...

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Las Tablas de la Ley


«Después de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.
Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, se reunió el pueblo en torno a Aarón y le dijeron: "Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto". Aarón les respondió: "Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y vuestras hijas, y traédmelos". Y todo el pueblo se quitó los pendientes de oro que llevaba en las orejas, y los entregó a Aarón. Los tomó él de sus manos, hizo un molde y fundió un becerro. Entonces ellos exclamaron: "Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto". Viendo esto Aarón, erigió un altar ante el becerro y anunció: "Mañana habrá fiesta en honor de Yahveh". Al día siguiente se levantaron de madrugada y ofrecieron holocaustos y presentaron sacrificios de comunión. Luego se sentó el pueblo a comer y beber, y después se levantaron para solazarse.
«Acusación divina y primera intercesión de Moisés

«Entonces habló Yahveh a Moisés, y dijo: "¡Anda, baja! Porque tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, ha pecado. Bien pronto se han apartado el camino que yo les había prescrito. Se han hecho un becerro fundido y se han postrado ante él; le han ofrecido sacrificios y han dicho: "Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto".
Y dijo Yahveh a Moisés: "Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Déjame ahora que se encienda mi ira contra ellos y los devore; de ti, en cambio, haré un gran pueblo". Pero Moisés trató de aplacar a Yahveh su Dios, diciendo: "¿Por qué, oh Yahveh, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y mano fuerte? ¿Van a poder decir los egipcios: Por malicia los ha sacado, para matarlos en las montañas y exterminarlos de la faz de la tierra? Abandona el ardor de tu cólera y renuncia a lanzar el mal contra tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a los cuales juraste por ti mismo: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; toda esta tierra que os tengo prometida, la daré a vuestros descendientes, y ellos la poseerán como herencia para siempre". Yahveh renunció a lanzar el mal con que había amenazado a su pueblo.» (Éxodo 31:18), (Éxodo 32:1-15).

¿Se dan cuenta? Un momento en que Moisés se ausenta y el pueblo Israelita ya está, otra vez, fabricando ídolos de otros dioses. No sólo eso, sino que, además, la persona a la que dejan a su cuidado, Aarón, es quien se encarga de organizar la fundición de la estatua.
¿Podemos culpar a Dios por querer eliminarlos a todos? La verdad es que no, porque realmente no había pasado mucho tiempo, digamos años, ni Moisés había desaparecido y no había vuelto. No, fueron simplemente unos días, y ellos sabían bien dónde estaba Moisés y qué era o qué estaba haciendo.
En fin?

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La Ley del Talion


La ley del talión, ojo por ojo, diente por diente

«"Si alguno causa una lesión a su prójimo, como él hizo así se le hará: fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él haya causado a otro."» (Levítico 24:20-22).

Debemos pensar en el contexto. Tengamos en cuenta qué tipo de gente tenía Dios entre manos.
Para poder controlarlos y que entendieran cómo debían comportarse no podía darles mucho lugar, mucho espacio de movimiento, porque carecían de límites. Tenían que comprender, en su mente, como fuera, que no podían hacerle mal a nadie.
Esto me ha hecho pensar mucho, ¡qué gente difícil!, ¡qué pueblos complicados!, ¿habría otros pueblos tan difíciles en esa época?, ¿alguno que justificara una intervención de Dios directa para apaciguarlo?, ¿o eliminarlo definitivamente?
Investigando un poco observo, por un lado, a África, en la que por esa época existían civilizaciones que estaban muy, muy atrasadas, casi ancladas en la prehistoria; en cambio Asia, ya presentaba culturas más avanzadas en la región de India y China. Europa y América, también se encontraban en la prehistoria. Recordemos que la última en ser colonizada fue América, a la que el hombre llegó a través del estrecho de Bering, y posiblemente también por mar, -no me refiero a Colon sino a los habitantes primigenios-.
Analizando sus mitologías se comprueba que no había dioses tan viles ni costumbres tan bárbaras. Por ejemplo, en la región de India, el texto sagrado del hinduismo, el Bhagavad Gita, se escribe en el año tres mil antes de Cristo. En este libro se relata la conversación entre Arjuna, un príncipe, y su escudero, su primo Krishna, quien es una manifestación de Dios en forma de persona. Krishna le explica a Arjuna todo acerca de Dios.

En ese mismo momento la región en la que transcurre la Biblia era totalmente politeísta, sin embargo el Bhagavad Gita es monoteísta.
Normalmente mucha gente, al hablar del hinduismo, opina que es una religión politeísta, pero esto ocurre simplemente por un profundo desconocimiento de su filosofía.
Para el hinduismo Dios es uno solo. Este dios tienen infinitas manifestaciones, y esas manifestaciones adquieren diferentes formas y características, pero Dios es uno solo.
De esta filosofía o cosmovisión me maravillan sus explicaciones, en las que los períodos son enormes, de miles de millones de años.

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La Marcha en el Desierto


«El pueblo profería quejas amargas a los oídos de Yahveh, y Yahveh lo oyó. Se encendió su ira y ardió un fuego de Yahveh entre ellos y devoró un extremo del campamento.
El pueblo clamó a Moisés y Moisés intercedió ante Yahveh, y el fuego se apagó. Por eso se llamó aquel lugar Taberá, porque había ardido contra ellos el fuego de Yahveh.
La chusma que se había mezclado al pueblo se dejó llevar de su apetito. También los israelitas volvieron a sus llantos diciendo: "¿Quién nos dará carne para comer? Cómo nos acordamos del pescado que comíamos de balde en Egipto, y de los pepinos, melones, puerros, cebollas y ajos! En cambio ahora tenemos el alma seca. No hay de nada. Nuestros ojos no ven más que el maná.

«El maná era como la semilla del cilantro; su aspecto era como el del bedelio.
El pueblo se desparramaba para recogerlo; lo molían en la muela o lo majaban en el mortero; luego lo cocían en la olla y hacían con él tortas. Su sabor era parecido al de una torta de aceite.
Cuando, por la noche, caía el rocío sobre el campamento, caía también sobre él el maná.

«Moisés oyó llorar al pueblo, cada uno en su familia, a la puerta de su tienda. Se irritó mucho la ira de Yahveh. A Moisés le pareció mal, y le dijo a Yahveh: "¿Por qué tratas mal a tu siervo? ¿Por qué no he hallado gracia a tus ojos, para que hayas echado sobre mí la carga de todo este pueblo? ¿Acaso he sido yo el que ha concebido a todo este pueblo y lo ha dado a luz, para que me digas: "Llévalo en tu regazo, como lleva la nodriza al niño de pecho, hasta la tierra que prometí con juramento a sus padres?" ¿De dónde voy a sacar carne para dársela a todo este pueblo, que me llora diciendo: Danos carne para comer? No puedo cargar yo solo con todo este pueblo: es demasiado pesado para mí. Si vas a tratarme así, mátame, por favor, si he hallado gracia a tus ojos, para que no vea más mi desventura".» (Números 11:1-15)

Así habrían de ser los cuarenta años que duró la marcha en el desierto. Quejas continuas de parte el pueblo israelita y Dios perdiendo la paciencia. ¿Qué muestras necesitaban para creer? ¿Es que no habían tenido suficientes?

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El por que de que los hebreos caminaran 40 años en el desierto


"EN ESTE DESIERTO NO QUEDARÁ UNO: EN ÉL HAN DE MORIR"

Exploración de Canaán

Dios envía a un grupo a explorar el país de Canaán. Ésta era la tierra que Dios iba a dar a los israelitas tal como se los había prometido.

"Yahveh habló a Moisés y le dijo: "Envía algunos hombres, uno por cada tribu paterna, para que exploren la tierra de Canaán que voy a dar a los israelitas. Que sean todos principales entre ellos". Los envió Moisés, según la orden de Yahveh, desde el desierto de Parán: todos ellos eran jefes de los israelitas." (Números 13:1-2)

"Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar la tierra. y se presentaron a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los israelitas, en el desierto de Parán, en Cadés.
Les hicieron una relación a ellos y a toda la comunidad, y les mostraron los productos del país.
Les contaron lo siguiente: "Fuimos al país al que nos enviaste, y en verdad que mana leche y miel; éstos son sus productos. Sólo que el pueblo que habita en el país es poderoso; las ciudades, fortificadas y muy grandes; hasta hemos visto allí descendientes de Anaq...

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