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Articulo de la teoria del observador del Genesis
El observador del Génesis
La hipótesis del observador del Génesis, planteada por Alberto
Canen (Argentina 1962), parte de la suposición de que hay alguien que escribe o
refiere los versos de la Creación del Génesis de La Biblia a partir de una
visión.
Esta visión -que se supone que el observador tiene-, la tiene desde el nivel de
la superficie terrestre lo que hace que la perspectiva de observación tenga una
importancia clave.
Todo el relato de La Creación es realizado desde esa ubicación precisa: la
superficie terrestre, por lo tanto, cada vez que se analiza un párrafo de los
versos se debe tener en cuenta esa perspectiva.
La idea central del concepto se basa en que el observador recibe una visión
durantes seis días, o seis visiones una por día, en las cuales su posición de
observación es el centro de la acción. Todo gira a su alrededor, los continentes
se acercan o se alejan de él, los planetas y las estrellas giran en rededor de
su posición. Sería como si alguien hubiese podido montar una cámara fija clavada
en ese lugar durante cuatro mil seiscientos millones de años y luego pasara la
película en pocos minutos.
También es muy importante comprender que esta persona -el observador-, al
parecer careció de los conocimientos científicos como para comprender que era lo
que estaba viendo por lo que lo expresa en sus palabras y dentro de los
parámetros propios de su época.
A continuación análisis de los versos del Génesis en base a la teoría en cuestión:
El Génesis - Día primero
"En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
"La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento
de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: "Haya luz", y hubo luz. Vio
Dios que la luz estaba bien, y apartó Dios la luz de la oscuridad; y llamó Dios
a la luz "día", y a la oscuridad la llamó "noche". Y atardeció y amaneció: día
primero" (Génesis 1:1-5).
En este primer párrafo -a partir de la teoría de que el observador está
ubicado en la posición en la que la Tierra va a estar unos cientos de millones
de años más adelante, cuando se haya consolidado-, podemos realizar una
comparación con la explicación científica actual, la que asegura que la nebulosa
planetaria que da origen al sistema solar era un cúmulo caótico de polvo y gas
el que se contrajo por las ondas gravitacionales que llegaron a la zona de
alguna supernova. Esta contracción hizo que la mayor parte de la materia de la
nebulosa se acumulara en el centro dando lugar a la generación del Sol, la
estrella central.
Como la teoría implica analizar estos acontecimientos desde la perspectiva de la
superficie terrestre debemos realizar un esfuerzo de imaginación para ponernos
en ese lugar, y desde allí intentar observar lo que ocurrió.
Si alguien hubiese podido estar en esa posición, en esa ubicación, lo que habría
visto es: primero, el caos del polvo flotando en el abismo espacial. luego el
nacimiento de luz proveniente de alguna parte que iluminaría desde atrás al
polvo remanente de la nebulosa original que aún no había caído al Sol ni había
aún formado parte de los planetas, ya que el Sol -se supone- se encendió antes
de que todo el polvo de la nebulosa se depositara o fuera barrido por el viento
solar.
Continuando con la lógica de la línea de pensamiento base de la teoría, se debe
pensar que el observador gira con el planeta que se está consolidando, ya que la
Tierra desde sus primero momentos tiene que haber tenido rotación, por lo que el
observador un momento estaría de frente al resplandor y al siguiente de espalda,
con lo cual se iniciaría una sucesión -para él- de días y noches.
El Génesis - Día segundo
"Dijo Dios:
""Haya un firmamento por en medio de las aguas, que las aparte unas de otras". E
hizo Dios el firmamento; y apartó las aguas de por debajo del firmamento, de las
aguas de por encima del firmamento. Y así fue. Y llamó Dios al firmamento
"cielos". Y atardeció y amaneció: día segundo" (Génesis 1:6-8).
Continuando el análisis, teniendo como base la teoría de un observador fijo,
se podría conjeturar que en ese momento esa persona estaría relatando los
primeros momentos en la consolidación del planeta en los cuales la incipiente
atmósfera estaría saturada de agua, vapores, y cenizas volcánicas, productos de
la época de enfriamiento y generación de la atmósfera primigenia.
En esa época del planeta el agua de la atmósfera no llegaba a acumularse en la
superficie debido a la temperatura del suelo, por lo que es probable que la
humedad del aire fuese del cien por ciento. La lluvia que se precipitaba se
volvía a evaporar antes de tocar el suelo. Luego, al continuar enfriándose el
planeta, al fin el agua pudo mantenerse en estado líquido por más tiempo y formó
los océanos dejando al descubierto los continentes secos. También el polvo de la
atmósfera, cenizas volcánicas, polvo de los impactos de los planetoides y
meteoritos que seguían cayendo debe haberse asentado, -ya que los impactos se
habrán ido espaciando-, como resultado de todo ello el aire se tiene que haber
hecho más diáfano permitiendo la visibilidad a largas distancias.
El texto del Génesis habla de que el observador estaría viendo ésta separación
del agua del aire y de su clara ubicación de aire como atmósfera y agua como
mares. Él cree que la lluvia cae de las aguas que quedaron arriba. Ya que puede
ver el aire en el "medio" y los mares "abajo", pero no comprende la lluvia.
El Génesis - Día tercero
"Dijo Dios:
""Acumúlense las aguas de por debajo del firmamento en un solo conjunto, y
déjese ver lo seco"; y así fue. Y llamó Dios a lo seco "tierra", y al conjunto
de las aguas lo llamó "mares"; y vio Dios que estaba bien.
"Dijo Dios:
""Produzca la tierra vegetación: hierbas que den semillas y árboles frutales que
den fruto, de su especie, con su semilla dentro, sobre la tierra". Y así fue. La
tierra produjo vegetación: hierbas que dan semilla, por sus especies, y árboles
que dan fruto con la semilla dentro, por sus especies; y vio Dios que estaban
bien. Y atardeció y amaneció: día tercero" (Génesis 1:9-13).
Ya estaríamos avanzados en la evolución del planeta y estaríamos entrando a
las primeras plantas, los primeros vegetales, posiblemente algas de ese mar
primigenio. La ciencia asegura que el desarrollo de la vegetación se produjo con
plantas acuáticas luego bosques de helechos y coníferas con líquenes y hongos.
Continuando inmersos en la teoría del observador debemos suponer que esta
persona ahora ve la aparición de formas de vida que él reconoce, formas de vida
que él asocia con lo que en su época existe.
El Génesis - Día cuarto
"Dijo Dios:
""Haya luceros en el firmamento celeste, para apartar el día de la noche, y
valgan de señales para solemnidades, días y años; y valgan de luceros en el
firmamento celeste para alumbrar sobre la tierra". Y así fue. Hizo Dios los dos
luceros mayores; el lucero grande para el dominio del día, y el lucero pequeño
para el dominio de la noche, y las estrellas; y los puso Dios en el firmamento
celeste para alumbrar sobre la tierra, y para dominar en el día y en la noche, y
para apartar la luz de la oscuridad; y vio Dios que estaba bien. Y atardeció y
amaneció: día cuarto" (Génesis 1:14-19).
Este es un punto crucial -en el desarrollo de la teoría-, en cuanto a que es un hecho científico irrefutable el que los astros estuvieron desde la consolidación de los planetas, consolidación que posiblemente ocurrió a la par del planeta Tierra, por lo que es imposible que haya sido en ese momento en que hayan aparecido por primera vez, pero, como la observación se plantea desde una ubicación terrestre permanente sobre la superficie, entonces, se debe intentar pensar cómo esa persona -que vivía al menos mil años a. de C.-, interpreta ver aparecer en un cielo despejado de polvo cósmico interplanetario, nubes de vapor (dentro de la atmósfera), a los astros. Él cree que es en ese momento que son creados ya que antes no los había visto. Había visto un caos de polvo, había visto vapores y niebla, nubes, lluvias torrenciales, pero hasta ese momento no había visto el cielo limpio y el espacio estrellado con el Sol y la Luna. Ahora que los ve cree que es en ese momento que es creado por Dios.
El Génesis - Día quinto
"Dijo Dios:
""Bullan las aguas de animales vivientes, y aves revoloteen sobre la tierra
contra el firmamento celeste". Y creó Dios los grandes monstruos marinos y todo
animal viviente, los que serpean, de los que bullen las aguas por sus especies,
y todas las aves aladas por sus especies; y vio Dios que estaba bien; y los
bendijo Dios diciendo: "sean fecundos y multiplíquense, y llenen las aguas en
los mares, y las aves crezcan en la tierra". Y atardeció y amaneció: día quinto"
(Génesis 1:20-23).
La teoría del observador plantea que este "observador" tuvo una ubicación
exacta sobre la superficie terrestre, no cualquier ubicación sino una muy
determinada cercana a la Mesopotamia, en algún lugar entre Egipto y el río
Eufrates.
Éste lugar en particular asegura la ciencia actual, que durante la deriva
continental debe haber sido una playa. Una playa que posiblemente se haya
sumergido y emergido en varias oportunidades a través del desplazamiento de los
continentes y de las glaciaciones, hasta que impacta con India y se transforma
en terreno seco.
Continuando la línea de pensamiento, ahora se estaría frente a la situación de
que "el observador" presenciaría los dinosaurios en el mar (monstruos marinos),
serpientes y peces, y a las aves marinas, que en ese momento deberían haber sido
Pterosaurios o similares, dinosaurios voladores que él a la distancia lo
interpreta según algo conocido: aves.
Al mantenerse dentro de los parámetros fijados por la ubicación (teórica) es
necesario recordar que ese lugar es una playa semisumergida por lo cual no se
han observado -aún- animales terrestres.
El Génesis - Día sexto
"Dijo Dios:
""Produzca la tierra animales vivientes de cada especie: bestias, sierpes y
alimañas terrestres de cada especie". Y así fue. Hizo Dios las alimañas
terrestres de cada especie, y las bestias de cada especie, y toda sierpe del
suelo de cada especie: y vio Dios que estaba bien.
"Y dijo Dios:
""Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en
los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las
alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó,
pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, varón y mujer
los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo Dios:
""Sean fecundos y multiplíquense y llenen la tierra y sométanla; manden en los
peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la
tierra".
"Dijo Dios:
""Vean que les he dado toda hierba de semilla que existe sobre la haz de toda la
tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla; para ustedes será de
alimento. Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los cielos y a toda sierpe
de sobre la tierra, animada de vida, toda la hierba verde les doy de alimento".
Y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien. Y atardeció y
amaneció: día sexto" (Génesis 1:24-31).
Según la ciencia, para el momento en que el bloque de Arabia impacta con
India habían trascurrido sesenta millones de años de la desaparición de los
dinosaurios.
Para el relato (teórico) del observador, él recién allí puede ver animales
terrestres, y por supuesto, cree que es en ese momento en que son creados por
Dios.
Luego ve la aparición de la especie humana y la intención de fondo de lo que
Dios reserva para ella.
Pangea y la deriva continental (la flecha indica al observador)
El Génesis - Día séptimo
"Concluyéronse, pues, los cielos y la tierra y todo su aparato, y dio por
concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día
séptimo de toda la labor que hiciera. Y bendijo Dios el día séptimo y lo
santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho.
"Esos fueron los orígenes de los cielos y la tierra, cuando fueron creados.
"El día en que hizo Yahveh Dios la tierra y los cielos" (Génesis 2:1-4).
La teoría del observador parte de la base que el relato del Génesis ha dejado "guardado" en el propio texto la clave para comprenderlo. Ésta clave sería la mención al principio y al final de la frase "los cielos y la tierra", dejando entrever que la perspectiva del narrador es absolutamente humana y terrestre, ya que sin tener en cuenta la ubicación exacta de este "observador" sobre la superficie el relato no concordaría con el relato científico.
Como conclusión el autor de la teoría supone que tal vez los siete días pueden haber sido los días en que esa persona recibió ésta visión de La Creación en algo así como siete capítulos, uno por día, y de esa manera los plasmó en el relato.
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